El Granada saca su billete definitivo para la Europa League

Machís abrió un marcador que Puertas y Herrera terminaron de maquillar
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Los jugadores del Granada celebran el pase a la fase de grupos de la Europa League con las bufandas conmemorativas del encuentro. Imagen obtenida de www.granadacf.es

El Granada CF derrotó en la tarde de ayer al Malmo sueco y certificó su pase a la fase de grupos de la UEFA Europa League. Los pupilos de Diego Martínez vencieron a los nórdicos por 1 – 3, con sufrimiento, sellando así su billete para la próxima edición de la segunda competición continental.

Los nazaríes llegaban a la cita histórica de ayer tarde con la ilusión y las ganas de hacer algo grande durante su viaje por el viejo continente, el primero en los casi 90 años de historia que tiene la institución. Esa misma mentalidad fue la que la temporada anterior les llevó a disputar las semifinales de Copa del Rey, después de más de 50 años, y a ostentar puestos europeos después de haber acabado séptimo en la competición local.

Tras el Teuta de Durres y el Lokomotiv Tbilisi, los rojiblancos afrontaban un partido más complicado que los anteriores, frente a un rival acostumbrado a este tipo de citas y que se alzó con su campeonato liguero local, el Malmoe de Suecia.

Los de Diego Martínez no salieron a especular con el resultado y mostraron, con decisión, ir a por el partido desde el primer momento. Con una fuerte presión tras pérdida (arma habitual del Granada CF desde que el preparador gallego es su entrenador) desarbolaron a un Malmo acostumbrado a ser el dominador de sus encuentros. Cerca del minuto 30 de la primera parte, el Granada encontró el premio a la insistencia.

Un cabalgada en banda del extremo almeriense, Antonio Puertas, pilló a los suecos desprevenidos. Tras internarse en el área y dejar en el suelo al lateral local, el canterano nazarí sirvió un pase de la muerte para que Darwin Machis pusiera el 0 – 1 en el casillero visitante.

El gol pareció espolear a los nórdicos, que intentaban buscar la meta de Rui Silva en acercamientos, mediante centros laterales y jugadas a balón parado. Una de estas casi encuentra su objetivo, pero el portero luso sacó un pie magistral al jugador más conocido del equipo local, el sueco Toivonen.

Justo antes del descanso, una de estas jugadas aisladas encontró el premio de la persistencia sueca. Un balón lateral, mal despejado por Gonalons, hizo que el esférico se estrellara en el palo y rebotase. La mala fortuna hizo que el balón acabase en el los pies de Berget, que con Silva ya batido, sólo tuvo que empujar el balón dentro de la portería.

Con el 1 – 1 en el marcador, y con la sobra del denominado “golpe psicológico” sobrevolando las cabezas de los granadinistas, se llegó al descanso.

El gol local no hizo mella en los rojiblancos, que lejos de hundirse, salieron más decididos en la segunda parte a ir a por el partido. Con el mismo planteamiento que en la primera parte, y usando la presión intensa como eje para construir su juego, el equipo granadino iba a conseguir volver a adelantarse en el marcador.

Un centro desde banda izquierda de Carlos Neva, iba a pasearse por el área, ante la imposibilidad de, tantos locales como visitantes de despejarlo. Finalmente, y con un error de marcaje del lateral zurdo nórdico, el esférico acabó en los pies de Antonio Puertas. Con la tranquilidad habitual del almeriense, este controló el balón y disparó al palo contrario del portero local, colocando el 1 – 2 en el marcador y volviendo a desatar la locura a los pies de La Alhambra.

Con los suecos desesperados por conseguir el empate, volvió a llegar una de las jugadas de peligro que heló el corazón de más de un granadinista. Una falta lateral acabó en los pies de Ahmedhodzic, que definió de mala manera. Rui Silva consiguió quitarse el balón de encima, haciendo una para similar a un toque de voleibol, y alejando el peligro de la meta nazarí

Con los suecos volcados al ataque, el Granada encontró el gol de la sentencia. Un balón botado por Montoro desde banda izquierda, encontró la bota de Yangel Herrera a escasos centímetros de la portería defendida por Johansson. El portero del Malmo sólo pudo ver como el balón perforaba sus dominios por tercera vez, asestando una puñalada letal a la esperanza de los nórdicos.

Tras el 1 – 3, los suecos acabaron colgando balones a la olla, escasos de peligro.

El pitido final sonó con notas de gloria y consagraba a un equipo que el curso anterior se había erguido como la gran revelación de La Liga Santander, y que ya espera rivales en la fase de grupos de la segunda competición continental. El Granada CF fue a la fase previa de Europa League para buscar codearse con grandes equipos del continente y demostró que, al menos durante una ronda más, Europa suena a acento granadino.