La Macarena en la Plaza de España: seis años de un día que Sevilla no puede olvidar

Sevilla tiene aún bien presente el recuerdo de una jornada histórica: la conmemoración de los 50 años de la coronación canónica de la Esperanza Macarena. Aquel 31 de mayo de 2014 permanece todavía, y permanecerá, en el recuerdo de muchos
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La Esperanza Macarena en la Plaza de España. Foto: De Nazaret a Sevilla

Estamos a pocos días de que se cumplan seis años de uno de los días más especiales de la vida cofrade en Sevilla de los últimos años. En 2014 se cumplían 50 años de la coronación canónica de la Esperanza Macarena, una conmemoración para la que la hermandad trabajó arduamente. En noviembre de 2012 se anunció que una procesión hasta la Plaza de España, acompañada de una misa estacional, sería el cierre a un año de conmemoraciones. Sería allí, en Plaza de España, porque en 1964 no se había podido conmemorar, debido a la intensa lluvia.

A las ocho de la mañana del sábado 31 de mayo de 2014, la virgen salió triunfante por la Puerta de Palos de la Catedral de Sevilla. Tomó el rumbo hacia la Plaza de España, pasando por Puerta de Jerez. Atrás quedaba una semana de estancia en la Catedral, tras una emocionante idea desde su Basílica, con uno de los besamanos más multitudinarios de los últimos años y el triduo extraordinario ante tan magno acontecimiento.

Fueron tres horas del traslado, acompañado por la cerca de treinta marchas que el Carmen de Salteras tocó durante la llegada al Parque de María Luisa. La llegada a Plaza de España fue uno de los momentos más emocionantes de la celebración, con la Esperanza Macarena alcanzando la abarrotada plaza a los sones de la melodía de ‘Aniversario Macareno’ y ‘Como tú ninguna’.

Cerca de las doce de la mañana comenzó la misa extraordinaria, como extraordinaria era la fecha, presidida por monseñor Juan José Asenjo, arzobispo de Sevilla. Tras esto, salió de la Plaza rumbo al rectorado de la US, donde visitaría a la Hermandad de los Estudiantes. Las calles estaban repletas, pese a que los allí presentes dan cuenta del calor que se vivía, mientras junio esperaba las horas para asomarse en el calendario.

A media tarde, la pasión no decaía. La Avenida Menéndez Pelayo había estallado en aplausos a la salida de la Macarena, que iniciaba el regreso a su casa, a su basílica. Otra de las paradas obligadas en aquella tarde fue la Capilla de los Negritos, donde esperaban las hermandades de San Roque, Los Negritos y Virgen de la Sierra.

Tras una visita al Santuario de los Gitanos y al de María Auxiliadora, la Macarena empezó el tramo final de la vuelta a su atrio. Eran las dos y media de la madrugada, pero Sevilla seguía despierta, acompañando a su Esperanza Macarena en un día tan señalado. Y llegó. Llegó con el amanecer de un nuevo día y de una nueva etapa. Tras 24 horas de recorrido triunfal por las calles de la capital hispalense, a las ocho de la mañana la Macarena entró a su Basílica y descansó. Atrás quedaba ya un año de recuerdos y homenajes, de ser la protagonista del sentimiento cofrade en Sevilla. La pasión no acaba.