“Lo que más miedo me da es que me llegue a faltar la medicación”

Raúl sufre un trastorno de esquizofrenia paranoide, enfermedad que puede agravarse con el estrés en circunstancias como la que vivimos con el coronavirus
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Raúl Jesús Gálvez Giordano, de 41 años, reside en Puente Gentil (Córdoba). Sufre un trastorno de esquizofrenia paranoide que le diagnosticaron con 23 años. La enfermedad se agrava con el estrés, la presión interna o externa, provocándole episodios psicóticos: alucinaciones, pensamientos de persecución, distorsión de la realidad…

A pesar de vivir actualmente una época de estrés y presión  provocada por incertidumbre, Raúl ha conseguido mentalizarse y controlar su enfermedad. Su hermana asegura que las primeras semanas estaba más nervioso “comía con mucha ansiedad y no quería compartir la comida con mi madre”, pero con el paso de las semanas se ha tranquilizado. 

A Giordano le ha cambiado la rutina como a cualquier otro ciudadano. Antes del confinamiento él desayunaba todas las mañanas en su bar de confianza, El Mediterraneo, daba sus paseos por el pueblo y ahora nada de eso puede hacer. Asegura que las primeras noches de atrincheramiento “soñaba que desayunar en el bar. Me levantaba con el impulso de ir, pero me he tenido que controlar porque no se puede salir a la calle. 

El pontanés ha tenido un pequeño percance con las autoridades. La primera semana de estado de alarma, Raúl fue a la farmacia y a la vuelta se paró en el banco que hay a escasos metros de su casa a fumarse un cigarro, con la mala suerte que llegó la policía local y lo multó, una multa que podría ser de 600 euros hasta llegar a los 1000 euros. Por suerte al día siguiente, la hermana de Raúl, presentó un inscrito por la psiquiatra de este en el que le permite salir a la puerta de su casa a fumarse un cigarro. Gracias a eso, Raúl ahora está consiguiendo quitarse del tabaco.

Raúl se ha refugiado en la lectura y la reflexión para sobrellevar este tiempo de guerra. Le ha ayudado el pensar que no solo él esta en esta situación, sino que es una situación colectiva, una situación forzada. Asegura “la libertad que teníamos antes se ha visto coartada por las circunstancias por la pandemia en la que nos encontramos. No se trata de decir que nos han quitado la libertad. La libertad consiste en ser responsable y consciente de que hay un mal externo que hay que combatirlo de alguna manera, es una forma de ver las cosas diferentes. Hay que tomárselo con resignación y esperanza”

Giordano asegura que “lo que más miedo me da es que me llegue a faltar la medicación”. Esta pandemia va a provocar una gran crisis económica y le aterra el pensar que las farmacias pueden llegar a sufrir un desabastecimiento. La última crisis la tuvo en el año 2008, “era consciente de la crisis que estaba viviendo, sabia que algo iba mal en mi cabeza. Tenia manías persecutorias, pensaba que me perseguían y me querían envenenar. No sabes distinguir la ficción de la realidad”. Un episodio que duró quince días.