Opinión: Pandemia de silencios

La crisis del Coronavirus atemoriza a un planeta que se olvida del resto de problemas. La sociedad confunde la alerta con la alarma. El mundo atraviesa una psicosis colectiva.
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Se protegen del Coronavirus, pero se exponen a un mal mayor: la ignorancia. Foto: ABC

No, no vamos a morir todos. Al menos, de momento. Sin embargo, esa idea parece consolidarse en lo más profundo de nuestros pensamientos. El miedo siempre ha sido un buen arma para dominar a la población, y ese miedo aflora cada vez que una enfermedad parece descontrolarse.

Han muerto 6.300 personas. En 2019. ¿Por gripe o por coronavirus?. Por gripe. Mientras tanto, nadie dice nada. En España han muerto 47 personas por coronavirus y hay más de dos mil casos. 6300 vs 47. ¿Qué cifra pesa más?. Los medios de comunicación parecen tenerlo bastante claro.

Somos parte de esa sociedad que sobrevivió a la gripe A, al ébola y que se atemorizó ante toda la carne mechada tras el caso de listeriosis. ¿Se acuerdan?. En verano solo se hablaba de listeriosis. Ibamos a morir todos, otra vez. Y, sin embargo, aquí estamos, en 2020. No nos ha matado el coronavirus, nos matará el miedo.

Nos matará el miedo y nos atontará la ignorancia. Mientras buscaban al virus de origen chino, el rey emérito, nuestro jefe de Estado hasta hace no tanto tiempo, era investigado por recibir donaciones, no muy bien explicadas, de una dictadura como Arabia Saudí, el mismo país que desprecia y humilla a las mujeres. Por si fuera poco, Juan Carlos I tuvo a bien, presuntamente, desviar ese dinero a las Islas Bahamas, un paraíso fiscal. Además, de los cien millones de euros que habría recibido, sesenta y cinco habrían sido donados a la que dicen que era su amante, Corinna Larsen, que ha denunciado una campaña de amenazas por parte del Palacio de La Zarzuela y el CNI. El Coronavirus parece poder más que el virus de la Corona.

Contra la verdad, ración doble de mascarillas. La imagen de personas vaciando cualquier supermercado de cualquier ciudad, como si fuera a llegar el apocalipsis, habla mucho de la pobreza mental de muchos en este país, dispuestos a protegerse de cualquier amenaza, salvo de una: la absurdez.

No vamos a morir todos, aunque sí lo hacemos, mejor en la sanidad pública. Si lo hacen en la privada, lo harán previo pago de 800 euros (lo que llega a costar la prueba del Coronavirus en algunos hospitales). Al menos esta psicosis colectiva nos dejará una lección marcada a fuego, una lección que deberíamos haber aprendido hace ya un rato: de la sanidad pública depende la salud de todo un país. Nada puede sustituirla. Cuidarla es tarea clave de nuestros gobiernos, aunque algunos prefieren privatizarla.

Distráiganse con el virus como se distraen con la televisión. Agóbiense buscando un gel desinfectante mientras el mundo gira a sus espaldas. Céntrense en un virus de, afortunadamente, baja mortalidad mientras miles de mujeres mueren víctimas del machismo que impregna nuestra sociedad, mientras miles de personas mueren desahuciados en la calle o sin poder comer nada, o mientras otras tantas miles de personas mueren huyendo de una guerra y encontrándose con el rechazo a ser ayudados. No hay nada mejor que un poquito de miedo para tapar el planeta que nos rodea.

No hay sociedad con menos futuro que la que se tapa, a conciencia, los ojos. No hay mejor camino para los que buscan el control absoluto que una sociedad despistada. Menos mal que para quejarse siempre hay tiempo. ¡Hasta la próxima psicosis colectiva!