El viaje como terapia

Sandra Tripiana y Jose Salido han visitado en tan solo 90 días ocho países de tres continentes, tras haber recorrido cerca de 850.000 kilómetros
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Nueva Zelanda

Sandra y Jose es una pareja de sevillanos que, al cumplir los 30 años de edad, han decidido poner tierra de por medio durante tres meses y vivir una aventura de cien días que les ha permitido conocer lugares nuevos y regresar a otros que, por alguna razón, recuerdan con cariño.

Así, este simpático tándem formado por una secretaría en un Colegio Oficial de Fisioterapeutas y por un autónomo han pisado países tan dispares como Indonesia, Malasia, Australia, Nueva Zelanda, Taiwan, Corea del Sur, Japón y Filipinas.

Y todo, gracias a una aventura que comenzó el pasado 8 de septiembre con un vuelo de Madrid con destino a Bali que tenía fecha de caducidad: la del billete de vuelta, en este caso, desde Hong Kong hasta Madrid. Precisamente esos dos hitos eran lo único que habían planificado en este viaje, pues eran los dos únicos sitios que tenían claro que querían visitar. Sin embargo, el resto de destinos lo fueron decidiendo de forma espontánea, sobre la marcha.

La pareja siempre ha organizado grandes viajes cada dos meses, pero el pasado mes de mayo, Sandra enfermó y recibió la baja en el trabajo. Durante estos meses, y con el objetivo de entretenerse, comenzó a elaborar unas tarjetas de los lugares que le gustaría visitar y qué requisitos son necesarios para desplazarse hasta allí como, por ejemplo, las vacunas que se necesitan, los visados o los enclaves que no hay que perderse en cada destino.

Lejos de mejorar, la enfermedad de Sandra –que se manifestaba al principio con crisis mensuales– comenzó a evolucionar, de manera que los episodios se repetían prácticamente cada semana.

Y eso fue lo que ocurrió a principios de junio, cuando sufrió una importante crisis con un viaje programado a México. Entonces, Sandra decidió visitar a su médico de cabecera para que le expidiera un justificante que pudiera presentar ante la compañía de vuelo para que, de este modo, pudieran reintegrarle el importe del billete.

Sin embargo, su médico le asegura que para su curación le vendría muy bien viajar y desconectar del estrés que le estaba ocasionando su trabajo, por eso decide finalmente volar a México, donde pasó diez días. Con todo, este tiempo no fue suficiente para poder recuperarse y, a la vuelta de su viaje, vuelve a sufrir otro brote de su enfermedad, mucho más fuerte si cabe que los anteriores, que le lleva nuevamente a visitar a su médico quien, tras los pertinentes análisis, le facilita una serie de pautas para mejorar su calidad de vida.

Y entre los consejos médicos que recibió Sandra destacaba uno: pedir el alta voluntaria del trabajo y poner tierra de por medio durante unos meses para desconectar. Dicho y hecho. Es entonces cuando la pareja sevillana decide dejarlo todo durante tres meses y comenzar una aventura en la que solo tenían claro cuál sería su primer y su último destino: dos lugares que siempre quisieron visitar y que no conocían, a pesar de su espíritu aventurero.

Sandra echa ahora la vista atrás y piensa que hace tan solo un año pensaba que una aventura así era imposible. Sin embargo, junto a su compañero de vida, decidió hacer un paréntesis en su vida, que considera “vital” para poder seguir evolucionando como persona y como pareja en su día a día pero, también, en sus relaciones con la familia, con los amigos y con los compañeros de trabajo, que volverán a retomar en breve.

La experiencia no ha podido ser más positiva, a pesar de que se trata del primer viaje que hacen sin tener prácticamente nada organizado y en el que han tenido que utilizar varios recursos para ahorrar. Así, han dormido en todo tipo de sitios y se han valido de aplicaciones como Relocation o House Sitting, una página en la que el usuario se registra y los dueños de las casas ofrecen la opción de cuidar de sus propiedades mientras ellos están fuera de vacaciones. “El periodo puede ser desde días hasta un mes y, mientras tanto, les cuidas la casa, las plantas y las mascotas, a cambio de vivir gratis durante ese tiempo”, explica Sandra, quien asegura que “sin duda, se trata de una de las mejores opciones para ahorrar en alojamiento”.

Otra de las opciones para ahorrar en transporte, muy conocida en Australia, Nueva Zelanda o en EEUU es Relocation, una página web que permite alquilar autocaravanas muy baratas y que aprovecha la movilidad de esos turistas que cruzan todo el país de norte a sur en este tipo de transporte, sin necesidad de contratar personal que haga ese trabajo.

Además de la masiva presencia de turistas y viajeros de origen chino, otra de las cosas que más les ha llamado la atención ha sido la poca seguridad que ofrece Filipinas, a diferencia de Australia o Nueva Zelanda. A su vez, presenciaron cómo un turista dañó un coral durante una excursión de buceo y el responsable de la excursión no le decía nada porque “en realidad, lo que le interesaba era llevarse el dinero y no meterse en problemas con los clientes: les da igual lo que hagan”.

A diez días de finalizar su aventura y regresar por fin a casa, Sandra y Jose recuerdan los mejores momentos de su viaje y hacen balance. “Hemos comprobado que no necesitamos tantas cosas que nos creemos que son imprescindibles”, asegura Jose, quien se ha sentido “más libre” con su mochila que con la tradicional maleta. Por su parte, Sandra ha aprendido a bajarse de los tacones y dejar el rimel en el cajón.

Con todo, si algo tienen claro ambos una vez que este viaje toca a su fin es que “vuelven dos personas distintas a las que partieron”. Y es que “las personas no estamos preparadas para trabajar 11 meses y descansar solo un mes al año”. Una medida que, aseguran, “está muy bien para el rebaño” pero que conviene saltarse de vez en cuando o, al menos, una vez en la vida.