Lola López, una bailaora con poliomielitis que traspasa las barreras del flamenco convencional

"No hay discapacidad sino falta de recursos", José Galán, bailaor y pedagogo
Lola bailando falmenco en su silla de ruedas. FOTO: Alonso Morales

“Me apunté a una academia de baile, cuando entré mi profesora no se creía que fuera su alumna, que era un error. Durante toda la clase sentí rechazos a la hora de bailar”. Lola López es una bailaora de flamenco que no necesita unas piernas para taconear fuerte, le basta con su silla de ruedas para transmitir y expresar el arte que lleva en sus venas.

Lola, de 55 años, contrajo con seis meses el virus de la poliomielitis, una enfermedad infecciosa que ataca la médula espinal y provoca atrofia muscular y parálisis. A ella le afectó solo una pierna, sin embargo, a la edad de 40 años empeoró y perdió la movilidad de su segunda pierna obligándola así a utilizar para desplazarse una silla de ruedas.

“Duele el rechazo”, comenta Lola. En febrero de 2017, cuando ella vivía aún en Barcelona se enteró gracias a las redes que en el festival de Jerez se anunciaba una clase de flamenco inclusivo impartida por José Galán, bailaor y pedagogo. La inseguridad estaba apoderada de ella debido a varios rechazos sufridos pero la ilusión y las ganas le hicieron trasladarse a Sevilla para aprender a bailar flamenco.

Desde hace un año, Lola está viviendo en Sevilla. “No cojeas ni tropiezas, no te caes sino que eres ágil”, explica cuando se le pregunta si le cuesta bailar en silla de ruedas. A la hora de bailar, Lola juega con los frenos y con las ruedas, da vueltas, taconea subiendo y bajando la silla, mueve con elegancia y arte los brazos… expresando en todo momento que su pasión por el flamenco va mucho más allá de sus capacidades.

Discapacidad en el flamenco

 El bailaor y pedagogo, José Galán, enseña a personas con discapacidad a bailar flamenco gracias a las clases que imparte en los talleres de flamenco inclusivo. En el mundo del flamenco siempre ha existido grandes referentes que sufrían alguna discapacidad. El cojo de Málaga, la Niña de la Puebla o Enrique el cojo son algunos de una larga lista de nombres

La poliomielitis a lo largo de los años en Andalucía

Durante el sexenio de 1958 a 1963 se vivió en España el periodo de mayor incidencia de poliomielitis (2000 casos y 200 fallecidos por año). Aunque la vacuna inactivada de Salk había llegado al país en 1957, no hubo una decidida acción gubernamental para aplicarla a toda la población susceptible. La vacuna atenuada de Sabin, disponible en Europa desde 1960, tampoco se implementó. Mientras en el contexto internacional se adoptaba una u otra, en España se reprodujo la rivalidad entre ambas vacunas con un confuso resultado.

En 1963 coexistieron en el tiempo dos campañas de vacunación antipoliomielítica: la llevada a cabo con vacuna Salk por el Seguro Obligatorio de Enfermedad y la experiencia piloto con vacuna oral Sabin que promovió la Dirección General de Sanidad.

La vacunación infantil constituye hoy en día la actividad de prevención primaria más eficaz que se conoce. Gracias a esta se ha disminuido los casos notificados de polio, en este caso, en Andalucía. Como se ve en la gráfica, el número de casos notificados es siempre mucho menor que los casos esperados.

El control y vigilancia de esta enfermedad infecciosa está ayudando a conseguir su completa erradicación en Europa. Aunque en Mayo de 1988 la Asamblea Mundial de la Salud aprobó el objetivo de erradicar la polio en el mundo para el año 2000, actualmente quedan tres focos endémicos de polio afectando a cuatro países: Norte de la India, Norte de Nigeria y frontera entre Afganistán y Pakistán.

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