La periodista Charo Padilla canta a los más humildes en un pregón histórico

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La periodista y locutora de Canal Sur, Charo Padilla, subió al atril del teatro de la Maestranza para dictar un pregón histórico de la Semana Santa de Sevilla. La expectación que se había creado ante el primer pregón de una mujer se vio superada por la realidad de un canto salido de lo más profundo dedicado a los más humildes, a esas personas sencillas que son también protagonistas de la Semana Santa.
 
Rosario Padilla llenó el teatro de sus vivencias más personales, consiguiendo un pregón de barrio, un pregón de una reportera con su verdad a cuestas. Fue un pregón popular, costumbrista, emocionante, inundado de sensibilidad. Un texto medido en tiempo y forma: una hora y veinticuatro minutos.
 
Comenzó el pregón pidiendo la venia ‘’con el corazón de mujer’’: ‘’Soy la primera mujer que tiene el privilegio de abrazar este atril para anunciar la Semana Santa, contar sentimientos y abrir su alma’’. Desde el primer momento, hizo una declaración de intenciones: ‘’Pido la venia y le pido a Dios que me lleve de la mano para que sea capaz de convertir en un pregón lo que tantas veces he contado a través de la radio’’.
 
Su discurso comenzó con la enfermedad de su madre y el encuentro con la Macarena: ‘’En la cara de la Macarena están las miradas de mi madre. Por eso hoy sigue viviendo en ella’’.
 
Continuó en Triana, narrando la historia de Carmen Medina Rodríguez, ‘’La Maja’’, una mujer con 85 años que se estrenó de nazarena cuando le permitieron salir, cumpliendo el sueño de su madre.
 
Poco después llegaba uno de los momentos más emotivos, cuando contó la salida de La Redención, el paso de su vida. De cómo se estrenó en la radio, cómo ha crecido la cofradía y de cómo allí su marido, Manuel Marvizón, intentó pedir su mano.
 
Los sonidos tuvieron un papel fundamental en este pregón, como el racheo de los costaleros del Gran Poder que sonó en el teatro. Un gran momento, al que se unió el de la retrasmisión de la entrada de la Virgen de la Esperanza en su basílica en la mañana del Viernes Santo. Aquí, afloraron todos los sentimientos de la mano de esta maestra del periodismo: ‘’la Macarena es el tiempo que nunca pasa, el tiempo que se detiene, el tiempo que vuelve’’.
 
‘’Soy la mujer que…’’ comenzaba la despedida, visiblemente emocionada con alguna que otra lágrima en su rostro. Y terminó diciendo: ‘’Quiero seguir soñando. Soy la mujer que un día, en un sueño pregonó: ‘Sevilla es una cara morena a la que mi madre rezó’’’.
 
 

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