Prolonguemos la buena cara

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El Eibar llegaba al encuentro jugándose la Europa League y el Madrid sus últimas opciones de aspirar al segundo puesto. El equipo de Zidane entró en Ipurua con muy buena cara, el pase a cuartos de Champions ante el PSG a mitad de semana no era para menos, pero la sonrisa no fue la misma durante los 90 minutos.

La necesidad de intentar prolongar la buena cara de la Champions para conseguir mantener el ritmo y la forma de cara a final de temporada se convirtió en la meta de los blancos, más allá de los tres puntos, y no es que fueran menos necesarios.

El juego empezó con un Eibar audaz e intenso, características que está llevando el equipo de Mendilibar por bandera esta temporada. Y el Madrid: dormido. Pérdidas de balón, poca circulación y escasa precisión, estaban escribiendo el guion de la primera media hora de partido. Hasta que Modric, que parecía ser el único que estaba pensando, roba un balón en medio campo a Arbilla, para que marque Cristiano en el minuto 33.

Un Eibar cansado y venido abajo por el tanto del portugués se fue al descanso, pero solo necesitó 10 minutos de la segunda aparte para rehacerse, cual ave Fénix vasca. Ramis marcó con un Ramos que “se cagaba un poco”. Y es que el sevillano se ausentó unos minutos después “para ir al baño”. A partir de aquí, nuevamente un enfrentamiento duro y con cortes, pero la diferencia de ligas se notaba y el peso en las piernas de los de Ipurua iba empezando a marcar y de hecho, lo hizo nuevamente el portugués tras un maravilloso pase de Carvajal. De forma que en el minuto 84, con el marcador a favor de los blancos, el Eibar necesitaba respirar, y el Madrid ya lo hacía suficientemente como para querer marcharse a casa.

Un encuentro previsible, el Eibar que nunca decepciona, mostrando fuerza ante un grande. Y el Madrid que tira de Cristiano para hacer los deberes, conseguir los tres puntos, y mantener, al menos durante una jornada más, una buena cara.

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