La segunda masacre en EEUU en tan solo un mes

0
702

Después de un mes del atentado que se produjo en Las Vegas, donde un hombre acababa con la vida de 60 personas y dejó a más de 500 heridas, Noviembre arrancó con una nueva pesadilla para el país, la quinta masacre con armas de fuego con más muertos en la historia de Estados Unidos. 

Un exmilitar de 26 años llamado David Kelley entró el pasado domingo disparando a bocajarro en una iglesia baptista de Sutherland Springs, una pequeña localidad de Texas de menos de 400 habitantes, dejando a 26 muertos y más de una veintena de heridos, según el gobernador del Estado, Greg Abbott. El arma que utilizó fue un Rifle Semiautomático Ruger AR, los fallecidos tenían entre 5 y 72 años. 

Según los investigadores todo apunta a un conflicto con los padres de su pareja, que acudían habitualmente a la iglesia atacada, pero no asistieron este domingo. Cuando el asesino, salía de la iglesia, un vecino de la localidad le persiguió y disparó con un rifle. El tirador quedó herido y se subió a su furgoneta para escapar, según informa El País.

Además de la herida que le infligió el vecino de la iglesia, Kelley presentaba otra que se podría haber causado él mismo, por lo que existe la posibilidad de que David hubiese terminado su escapada pegádose un tiro, según la policía. El presidente, Donald Trump, afirmó el lunes que no se trataba de un problema de armas, sino de salud mental.

Un testigo del tiroteo, Joaquín Ramírez, cuenta a El País como lo vivió todo: "El asesino primero mató a la gente que estaba a la entrada de la iglesia. También mató a la hermana que estaba hablando de Dios. La agarró a quemarropa y le disparó. Los niños lloraban y el asesino se acercaba y les disparaba. Luego se fue a mano derecha contra todos los feligreses disparándoles. El marido de una de las fallecidas, al verla muerta intentó huir pero antes de que llegara a la puerta lo alcanzó con las balas y murió. Yo estaba a mano izquierda con mi mujer, nos echamos al suelo y solo pensábamos que íbamos a morir". "El caso más brutal de la masacre es el de Los Holcombe, una familia de ocho miembros que acudieron a la misa y murieron los ocho. Un pastor y su esposa, su hijo;su nuera, embarazada de ocho meses; y cuatro nietos", afirma Ramírez.