La verticalidad napolitana frente al firme paso blanco

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El Santiago Bernabéu acogerá la vuelta de Raúl Albiol y José Callejón al templo blanco. Más allá de las emociones y los regresos, lo que verdaderamente tendrán que superar los hombres de Zinedine Zidane es al conjunto napolitano, que viene con mucho que ganar y prácticamente nada que dejarse en el camino en estos octavos de final de la Champions League.

El cuadro dirigido por Mauricio Sarri tiene un estilo claro y definido, con la verticalidad y el buen trato del balón como seña de identidad. Los transalpinos trazan su juego mediante un 4-3-3 eléctrico, con Callejón y Mertens como los mejores lanzadores de contragolpes posibles.

Con la salida de Gonzalo Higuaín en agosto parecían fraguarse tiempos de guerra en Nápoles, pero bien entrada ya la temporada, parece que las aguas se han calmado. Ya ni el propio presidente de la entidad, Aurelio De Laurentiis, despierta ese odio en la afición como hace escasos tres o cuatro meses. En la Serie A el camino napolitano ha sido algo irregular, pero con actuaciones de gran calidad, mientras que en Europa se verá contra el Real Madrid si pueden sorprender a los blancos a doble partido o simplemente todo se queda en un sueño para los italianos.

Marek Hamsik sigue siendo el buque insignia del Nápoles, y sus disparos desde media y larga distancia una amenaza real para todo portero que se enfrente al eslovaco. Su juego posicional no es lo más trabajado por Sarri, y ahí el conjunto blanco podrá aprovechar sus opciones.

San Paolo pondrá todo de su parte para que, si el Nápoles llega con opciones a la vuelta, todo el estadio sea lo más parecido a una caldera.