76 fallecidos en la tragedia aérea del Chapecoense

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El miércoles, 30 de noviembre era un día marcado a fuego en el calendario del Chapecoense, un equipo humilde que fue fundado en 1973 con la esperanza de revivir el fútbol en la ciudad de Chapecó, en el interior de Santa Barbara, Brasil. Dicho día, el "verdão del oeste" disputaría la ida de la final de la Supercopa Sudamericana ante Atlético Nacional. Sin embargo, poco más de 48 horas antes, el avión que trasladaba al conjunto brasileño perdía el control y se accidentaba cuando se aproximaba al aeropuerto José María Córdova de Medellín.

"Confirmado, la aeronave con matrícula CP2933 trasportaba al equipo @ChapecoenseReal. Al parecer hay supervivientes". Con este mensaje, la propia terminal confirmaba el inicio de la tragedia. El avión debía llegar a Medellín sobre las 21.33 horas locales (02.33 GMT del martes, 29), pero perdió el contacto con la torre cuando volaba cerca de La Ceja. "Se estima que puede estar en los alrededores de La Unión, en Cerro Gordo, y ya se han activado todas las alertas", aseguraba el director del Depard de Antioquía, Mauricio Parodi.

Al parecer, el Chapecoense no debía viajar en aquel avión en un principio, pero la delegación del club se vio obligada a cambiar sus planes de vuelo a Colombia tras conocer la decisión de la Agencia de Aviación Civil (ANAC) de Brasil, que le impidió desplazarse a Medellín en un vuelo chárter. Una vez producido el accidente, el jefe de la Policía Metropolitana confirmaba la cifra de 76 fallecidos, entre los que destacan Cléber Santana, exjugador de Atlético de Madrid y Mallorca, y Filipe Machado, ex del Pontevedra.

La lista de la delegación brasileña estaba compuesta por 42 personas, entre jugadores, cuerpo técnico, directivos y acompañantes. A bordo del avión también se desplazaban aficionados del Chapecoense que tenían entrada para ver la ida de la final en directo, así como periodistas cuya labor era la de cubrir el partido in situ. Finalmente, tan sólo han sido seis los supervivientes a la tragedia. El primero de ellos era Alan Ruschel, lateral izquierdo de 27 años, y junto a él, sus compañeros Jakson Follman, arquero de 24, y Helio Neto, defensor de 31. El resto de la lista lo conforman Ximena Suárez (azafata), Rafael Henzel (periodista) y Edwin Tumiri (técnico).

Además, ocho futbolistas de la plantilla del Chapecoense fueron descartados por el técnico Caio Júnior: Nenem, Demerson, Marcelo Boeck, Andrei, Hyoran, Moisés, Nivaldo y Alejandro Martinuccio, el único extranjero del equipo, de nacionalidad argentina, con pasado efímero en el Villarreal. Varios de ellos se dieron cita en el vestuario local del Arena Condá para rezar por las almas de sus compañeros trístemente fallecidos.

Su rival en la final de la Copa Sudamericana, el Atlético Nacional, ha expresado su consternación tras lo sucedido e incluso se dice que ha pedido que el trofeo de campeón de la Copa Sudamericana, entendiendo que en momentos como este un título es lo de menos, por lo que ha querido mandar un mensaje de apoyo, primero mediante las redes sociales: "Lamentamos profundamente y nos solidarizamos con Chapecoense por el accidente ocurrido"; y más tarde mediante su presidente, Juan Carlos de la Cuesta, que quería "lamentar lo sucedido" porque es un día "triste para el fútbol".

"El sueño acabó esta madrugada", confirmaba el presidente del Consejo Deliberativo del Chapecoense, Plinio Davis de Nes Filho, para a continuación añadir: "Hay amigos de toda una vida que iban en ese vuelo. Nos parece muy difícil que hayan sobrevivido. No era tan sólo un grupo de respeto mutuo, era una familia". Un accidente que deja hundido al mundo del fútbol, y que inevitablemente nos trae al recuerdo otras grandes tragedias que han sacudido al deporte rey, destacando las que sufrieron Manchester United y Torino.