Vuelve la felicidad a la Rosaleda

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Encuentro correspondiente a la undécima jornada de liga, la cual se abriría en la capital de la Costa del Sol con el enfrentamiento entre el Málaga CF y el Sporting de Gijón.
 
La Rosaleda sería el escenario en el que el equipo malacitano remontase el vuelo en esta liga y con esto, pueda respirar profundamente. El Málaga aprovechó la expulsión de Lillo y remontó un partido en el que se vieron por dos veces detrás en el marcador.
 

Tras lo que vivimos la semana pasada en el feudo colchonero, el conjunto dirigido por Juande Ramos no cayó en la desesperación de haber cuajado un buen partido en un campo tan difícil y haberse ido de vacío, sino que resurgió ante su hinchada en un choque muy disputado. El Málaga volvió a la senda de la victoria gracias en parte a una defensa sportingista muy blanda.

El partido se preparó de forma que el equipo local tuviera el esférico en su poder pero no fue así y el equipo asturiano golpeó primero mediante una buena jugada buscando la profundidad y la espalda de la defensa que culminaría Viguera rematando al fondo de las mallas.

Volvía el murmullo y la incertidumbre al graderío del feudo malacitano. En la recta final de la primera parte y con el descuento casi cumplido Fornals se encargaría de materializar una jugada muy embarazosa en la área asturiana, batiendo por bajo a un Cuéllar que no tuvo demasiado trabajo durante los primeros cuarenta y cinco minutos.

Los dos conjuntos enfilaban la boca de vestuarios con tablas en el electrónico. Con Michael Santos relevando a Jony y Sergio Álvarez lesionado el conjunto local saltaba al verde con la única idea de dejar los tres puntos que estaban en juego en casa y devolver la ilusión a una hinchada que nunca abandona.

Con el inicio del segundo tiempo y la afición colocándose de nuevo en sus asientos el equipo visitante se volvía a poner por delante en el marcador por segunda vez consecutiva por medio de una falta botada por Duje Cop haciendo imposible la estirada del guardameta camerunés.

El equipo visitante volvía a llevarse momentáneamente los tres puntos en la mochila pero el refuerzo del joven Ontiveros volvía loca por momentos a la zaga asturiana. Tanto fue así que Sandro Ramirez devolvería las tablas al marcador por medio de un cabezazo tras un centro del recién incorporado.

Viviendo los últimos compases del encuentro, una falta innecesaria de Lillo le costaría la segunda amarilla y por tanto su marcha a los vestuarios antes del pitido final dejando a su equipo a merced de la eficacia y la inteligencia del conjunto albiazul. Oportunidad que no dejaría pasar el Málaga, rodillo hasta el minuto 77 en el que Michael Santos pondría a los locales por delante en el marcador por primera vez en el encuentro.

Con el pitido final de Gil Manzano la afición malacitana volvía a comulgar con su equipo.

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