Nasri marca el camino hacia octavos

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El Sevilla consigue su segunda victoria consecutiva en la jornada 3 perteneciente al grupo H de la Liga de Campeones. Los nervionenses dieron un golpe de autoridad e hicieron valer su vitola de favorito ante un equipo débil destinado a ser el último clasificado del grupo.

El técnico argentino sabía que se enfrentaba a un equipo replegado atrás, sin intención de dominar el balón y con el único deseo de hacer daño a la contra. Por ello, Sampaoli saltó al campo con una 3-5-2, con dos carrileros abiertos y Vietto como único punta de referencia, un sistema más devoto a su idea ofensiva.

El partido comenzó tal y como se esperaba, el equipo croata cedió desde primera hora el balón al cuadro sevillista que buscaba hacer daño a través de las bandas. Los nervioneneses dominaron el encuentro desde primera hora, pero el autobús montado por la defensa rival hizo que la primera ocasión rojiblanca no llegara hasta el minuto 22, momento en el que Escudero se interna por la banda y regala un precioso pase a Nasri que solo llega rozar la pelota y esta se pasea a escasos centímetros del palo del portero.

Los rojiblancos seguían intentandolo y en el minuto 36, Mariano, tras recorrerse toda la banda, centra un balón al área para que el francés lo desvie con una enorme calidad y adelantar a los sevillistas en el marcador. El tanto de Nasri fue el premio al dominio total del partido por parte de los sevillistas en la primera parte.

En la segunda parte, los nervionenses apretaron para sentenciar el partido. En el minuto 58, Vietto, tras un gran pase de Franco Vázquez, manda fuera el balón en un mano a mano con el portero. El argentino hizo un gran control dentro del área pero no supo definir.

La falta de contundencia, uno de los principales problemas del Sevilla de Sampaoli, pudo costarles el partido si el Dinamo llega a encontrar portería durante los diez minutos que halló fórmula para llegar a la portería de Sergio Rico.

Pasado el susto, el Sevilla volvió a hacerse con el control del partido para hacer valer el 0-1 definitivo en el marcador.