OPINIÓN: La puerta de la discordia

Fue en el año 1236 cuando el rey Fernando III de Castilla convirtió la mezquita de Córdoba en catedral e introdujo la sagradas escrituras entre sus muros. Es evidente que a lo largo de la historia son muchas las transformaciones que ha sufrido este edificio, como por ejemplo elevar un altar mayor en su interior. Pero si nos ponemos a pensar, hay modificaciones que con el tiempo, según los expertos, no se deberían haber hecho.

La gran mayoría de los andaluces, y no andaluces, han visitado la ciudad de los califas alguna vez en su vida, seguramente tendrán una foto en el puente romano que pisa al Guadalquivir, en la plaza de las Tendillas, en la cuesta del Bailio, en alguna calle estrecha del centro y, como no, en la Mezquita-Catedral. Evidentemente, son construcciones que no cambian su fisionomía y que se perpetúa en la memoria, tanto gráfica como mental, por los siglos de los siglos. En la actualidad, las cofradías de esta ciudad quieren consolidar su carrera oficial para una mayor organización de la semana santa, pero parece ser que no le dejan o no le quieren dejar.

Desde el cabildo catedralicio, se lleva gestando la apertura del acceso en el muro Norte del primer templo cordobés, que llevan un largo tiempo reclamando en diferentes estamentos culturales. Lo que quieren es eliminar la celosía contemporánea que realizó Rafael de la Hoz para que los pasos procesionales de las cofradías puedan realizar una estación de penitencia más organizada y de otra manera.

Hace escasos días recibieron un escrito de la Unesco dando luz verde a este proyecto, viendo viable la modificación a realizar. Pero ahí no queda la cosa. Son muchas las trabas que han puesto desde que se empezó a gestar este proyecto, teniendo que llamar a la puerta a todas las administraciones para ver si se podía llevar a cabo. Finalmente ya se ve claridad este túnel negro cordobés, después de tanto y tanto trabajar para mejorar una de las principales fiestas de la ciudad, la Semana Santa. 

¿De que sirve marear tanto la perdiz?¿Para qué dar tanta lata a las hermandades cordobesas? Creo, sinceramente, que las administraciones publicas, actualmente, lo que quieren es remar en contracorriente de las tradiciones de nuestra tierra. Si hasta la Unesco ha dicho que no hay problema en eliminar esa celosía, ¿tanto trabajo cuesta apoyar esta iniciativa? 

Llegará el momento en el no habrá ninguna actividad en nuestras ciudades y pueblos porque las fuerzas políticas eliminen la idiosincracia de los andaluces. ¿Te imaginas que no haya ningún atractivo en tu ciudad y la única distracción que tienes es mirarle la cara al de al lado? ¡Qué divertido!

 

EtiquetasOpinión