Opinión: Gobierno de progreso en la oposición

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Mientras Napoleón avanzaba hacia Moscú las tropas del Zar Alejandro I de Rusia se dedicaban a utilizar la táctica de la tierra quemada. Consiste en destruir todo lo que uno deja atrás para que el enemigo no pueda abastecerse o refugiarse de las inclemencias meteorológicas. Algo parecido ha pasado en el PSOE, están bombardeando hasta los cimientos y no queda nada en pie.

Durante el fin de semana pasado hemos asistido a un esperpento, en el que los bandos pro Sánchez y sus retractores han dinamitado cualquier salida lógica a la disyuntiva que viven. Por cierto, un espectáculo de tal calibre que ha hecho que las palomitas se acabaran en la calle Génova y que buitres morados sobrevolasen en círculos sobre la casa donde murió Pablo Iglesias (el fundador del PSOE, que no se me malinterprete).
 
En primer lugar, Pedro Sánchez después del 20-D debería haber dimitido. Es incomprensible como después del guarrazo que se metió saliese en rueda de prensa afirmando que eran los mejores resultados del PSOE. Ya el culmen vino cuando en las últimas elecciones salió a no perder con Podemos, algo que consiguió y que lo calificó como éxito. Enhorabuena Pedro.
 
Pues bien, el hombre obcecado con ganarle otra vez a Podemos quería ir a unas terceras elecciones, hasta que Susana Díaz y compañía se han hartado de él. No son los barones golpistas santo de mi devoción pero el partido necesitaba no volver a hacerse el harakiri yendo a unas nuevas elecciones. No dudo de que Pedro Sánchez intentase por todos los medios buscar un gobierno alternativo al PP, ya sea metiendo en la misma cama a Ciudadanos y a Podemos o buscando el apoyo de los de Iglesias más los nacionalistas. Pero sólo con que esa idea saliese por la boca de Sánchez se desvanecía, debido a la imposibilidad de las cábalas.
 
Entiendo que para un socialista abstenerse a favor del amigo de Bárcenas, Rita Barberá, de la Gürtel  y compañía tiene que ser muy duro, pero a día de hoy con la situación del partido y con los diputados que tiene es la mejor. El partido socialista tiene en su mano formar un gobierno de progreso en la oposición. Tanto PSOE, Unidos Podemos y Ciudadanos coinciden en algo, hace falta una regeneración democrática en España. Para formar gobierno seguramente nunca se pondrán de acuerdo, pero para impulsar leyes, comisiones y comparecencias, sí. 
 
La oposición tiene el poder, no Rajoy. El partido socialista puede ser el abanderado de una nueva España pero desde el otro lado. Es una empresa difícil, pero es la mejor vía de escape para el partido y para el país. ¿Qué es mejor para los socialistas unas nuevas elecciones con mayoría absoluta del PP más C´s u 85 diputados con fuerza para regir el camino del Gobierno desde la oposición, mientras se reconstruye el partido desde Ferraz?
 
Entretanto los bandos sigan quemando tierra y no dejando ninguna vía de explicación a los militantes y simpatizantes sobre la salida del partido, algunos seguirán comiendo palomitas y otros alimentándose del cadáver de Sánchez.
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