Toni Benítez: “Hay que amar la profesión con sus malos ratos”

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Comenzó vendiendo botones y terminó trabajando como modisto veintiocho años en La Casa Real. Toni Benítez es sin duda uno de esos modistos que marcan un antes y un después en la historia española de la profesión. En esta entrevista conocemos un poco más y mejor a este gran genio, que además de continuar haciendo bocetos en post its que lleva en los bolsillos a todas partes, pinta flamencas en piedras y les diseña sombreros.
 
  • Hoy en día un amplio porcentaje de la juventud encuentra en el diseño de moda una oportunidad para hacerse famoso y enriquecerse y no como un medio de creación ¿Qué opina usted?

 

 Lo encuentro de horror. Mira, yo aprendí solo. Nací con la profesión, con el diseño y la costura dentro de mí. Antes se decía modista. Yo era modisto y siempre he tratado de aprender de los grandes. Pero encuentro que la gente de ahora tiene unas carreras increíbles y hacen cursos por los que les dan un título que no sé para qué les sirve porque la mayoría sabe hacer bien poco. Además siempre corriendo, la mayoría no tienen espera ni ganas de aprender.

 

Es curioso que tú le preguntes a un chico que sale de los estudios, de una carrera de diseño y moda, su opinión sobre grandes diseñadores y no tengan ni idea. ¿Cómo se pude tener una carrera sin saber quiénes son los buenos modistos de historia de la moda? Eso a mí me pone muy nervioso. Ayer mismo estuve en un coloquio muy interesante de la moda del siglo XVII y el único modisto que había era yo, ¡con la edad que tengo!

 

  • Parece ser usted muy crítico con esta nueva generación.

 

Los jóvenes han perdido el interés. Solo se preocupan de presentarse en los sitios con el pelo teñido de rubio, verde, amarillo… ¡Con lo importante que es la presencia! Lo veo tremendo. Van por la vida disfrazados. La escuela antigua se ha ido perdiendo. 

 

Dicen que ahora todo vale, ¡no! Todo no vale. La buena costura de Ortega, Dior, Balenciaga… Hay que ser clásico y al mismo tiempo innovar. Pero lo que hay ahora por la pasarela… Costura seria muy poco.

 

  • Recientemente se ha celebrado la SIMOF. El ganador a diseñador novel fue Luis Fernández, ¿qué le perecieron sus trajes?

 

¡Yo estuve de jurado! De todos fue el que más nos gustó. Él iba muy bien vestido. Se asomó a la pasarela después de que desfilaran todas sus modelos para saludar. Muy bien. Ahora fíjate si hay atrevidos que salen por la pasarela como un show. ¡Hay que ser más humildes! Para llegar a algo en la vida no se puede ser pretencioso.

 

  • ¿No podría tratarse de un método para destacarse?

 

¡Show! No saben ni hacer las prendas. Solo hacer shows.

 

  • ¿Cómo cambiaría eso?

 

Cuando hay certámenes de noveles me gusta hacer mesas redondas y explicarles (a los jóvenes diseñadores) lo que es la moda Flamenca, lo que es la moda Rociera y lo que es Carnaval de Cádiz. Por ejemplo: el Rocío es moda sencilla y práctica. La Feria es más alegre, pero no hay que pasarse de los lunares y los cánones de la moda de Feria. Hoy en día te vas a la Feria por la mañana y te encuentras a las muchachas con cadenetas, oro, metales. ¿A dónde vamos? Las chicas no pueden ni ir a un baño (¡con lo pequeños que son en las casetas!) y hasta tienen que entrar con sus amigas para que las desnuden y poder hacer pis. ¿En esas cosas no se fijan los modistos? Solo piensan en las fotos de escaparate. No se pueden ni subir ni a un coche de caballos solas. 

También es que cuando es una joven que tiene una talla 34, 36 me parece muy bien que se aprieten; pero otra chica con otra talla más grande no se debe apretar tanto. Cuando más aprieta, más gordita se hace, por mucho que se diga que no.

 

  • Tengo entendido que eso lo suelen pedir las mismas chicas porque afirman que lo bonito de un traje de flamenca es que se marquen las curvas…

 

No. Te digo yo a ti que no. ¿Sabes por qué piden eso? Porque es lo que ven sobre la pasarela. Cuando vean más variedad de modelos cambiarán de idea. Si solo lo ven todo estrecho y ven el oro y los volantes de ciento veinte colores que yo encuentro tan horrendos… Es que como te digo, para mi gusto, esos son disfraces de Carnaval de Cádiz. Yo respeto lo que es la Feria y lo que es El Rocío pero tengo unos años y he trabajado para La Casa Real y para el teatro y creo que cada cosa tiene su sitio. Todo no vale. Ni en esto ni en ninguna profesión.

 

  • Últimamente están muy de moda los trajes de Vicky Martín Berrocal. Las opiniones en las redes son muy positivas, ¿qué piensa usted de sus diseños?

 

Yo a Vicky la quiero muchísimo y tiene muy buena costura. Ha lanzado un estilo pero de ahí… ¡los demás la han copiado! Ya puede gustar más o menos. Pero es la creadora de un estilo. Vicky hace unos shows muy fuertes, muy espectaculares. Y vende muy bien.

 

  • Tiene trajes cuyas colas parecen un gigantesco ramo de rosas…

 

Sí, sí. Son preciosos. Aunque me parecen un poquito incómodos para las novias. Lo suyo sería que ese elemento se incorporara en una bata que se pudiera quitar y así la novia podría comer y saludar a gusto ¿no crees? Pero vamos, que Vicky es fantástica. Es una buena creadora y creo que va por muy buen camino.

 

  • ¿Hay algún modisto/a que llame su atención ahora mismo?

 

Sí. Tengo mucha fe en Manolo Giraldo (su atelier está en la Calle Rivero) y Antonio Ruiz. Hay muchos y muchas buenos.

 

  • Hay mucha gente buena y muy preparada pero ¿cree usted que se necesita algo más para diferenciarse?

 

Hombre, hay que destacar en la buena costura. Lo mejor es el boca a boca, los buenos comentarios sobre el modisto o la modista. Que alguien lleve un vestido a una boda y la gente se gire a mirar ese traje. Ahí es cuando se empieza a destacar, cuando la gente dice: “qué bonito es, no se parece a nada” o “me suena de algo, ¡pero mira qué costuras!”

Tiene que ser algo que perdure. Porque a mí las cosas que no perduran no me gustan. Como lo que se está viendo ahora mismo.

 

  • Las modas van cambiando. Tienen un sentido cíclico, ¿no?

 

Entiendo que para la gente joven haya tiendas que tengan cosas divertidas. Aunque eso de que se pongan unas bambas, un jersey con un chaleco de no sé qué, un gorro encima… encuentro que eso tiene un poco de disfraz. Y como la gente se pone lo que se ponen los demás… Tú lo sabrás mejor que eres joven: ¡van todas iguales! Y las tiendas también son iguales. 

 

Ahora se mira en móvil a estas niñas que presentan las modas. ¿Cómo se llamaban?

 

  • ¿Las fashion blogger?

 

¡Esas! Ahora todo el mundo va vestido como las fashion blogger. Bueno, encuentro que es una pena esa falta de personalidad.

 

  • También es cierto que la economía tiene mucho que ver.

 

Bueno, depende. Si te pones un pantalón negro, una camisa blanca y un fular irás elegantísima e irás mucho mejor que con todas las capas de las que hemos hablado antes juntas. Lo que pasa es que hay que tener gusto, no solo seguridad. No hablo del todo el mundo, por supuesto. Pero no entiendo esa fijación por ir todos iguales, ¿qué sentido tiene?

 

Yo he vestido a señoras y ahora sus nietas también pueden ponerse mis trajes. De hecho, en una ocasión vi a una chica joven en una fiesta, de unos veinte o veintidós años que me dijo: “me está usted mirando mucho”, y yo le respondí: “sí, claro, porque vas muy elegantemente vestida”. Ella se sonrió y me respondió: “es suyo” Y para mí eso fue… (se queda un momento en silencio). Me emocioné, me puse colorado. Fue una gran satisfacción que de todo el patio del Alfonso XIII destacara una persona en especial aunque hubiera muchas muy elegantes. Pero yo sabía que ese traje era algo.

 

Por eso digo que es importante que los trajes perduren. Hay que reciclar, pero lo bueno. Por eso hay que hacer las prendas de forma que los cuellos no se deformen, que los bajos estén bien hechos… con tijeras sisaya. Ahora parece que con meterlo todo en la máquina de coser vale. No, no. Hay cosas muy buenas, pero porque tienen un trabajo detrás.

 

  • ¿Sigue usted estudiando?

 

No. Yo sigo dibujando y preparando un libro sobre la moda. Y otro que estoy escribiendo que está muy adelantado: “Lo Que Dejé de Hacer”. En la vida, cuando eres joven, crees que ciertos momentos nunca van a llegar, y hay cosas que uno deja de hacer en el camino.

 

  • ¿Se considera jubilado?

 

¡No! Yo estoy en Bellas Artes, dibujando. Tengo colecciones de piedras pintadas y sigo haciendo muchas cosas. Hago colecciones de trajes en las piedras y diseño sombreros. Me entretengo mucho ¡No se puede perder el tiempo cuando hay Arte! Llevo ya siete años en las clases.

 

  • Parece un ambiente muy creativo. ¿Crearía algún tipo de escuela si tuviera la oportunidad?, ¿de qué tipo?

 

Sí. Y antes que nada trataría de hablarle a la juventud. Evidentemente estaría abierta a todo el mundo. Pero le explicaría a la juventud lo que es la moda y lo que es cada cosa y qué combina con qué. Lo que es más barato siempre va a durar más tiempo y a salir más rentable que lo que cueste más, siempre lo he dicho.

 

  • ¿No es al contrario? Siempre se dice que lo barato dura poco.

 

Relativamente. Si te compras algo que en un momento determinado te parece caro, al cabo de siete u ocho años, cuando puedes seguir usándolo, te parece barato. Y te digo una cosa: entre la mujer que lleva muchas cosas puestas encima y la que va con ropa más cara pero sencilla, el último es el estilo que a la larga sale más barato. 

 

La gente hoy en día viste muy mal para ir a buscar trabajo. El mejor estilo del mundo para ir a buscar trabajo es el más sencillo, el más “tapadito”. No hay que ir enseñando los pechos para encontrar trabajo. No. Eso es para salir a la discoteca e ir con los amigos. Hay que ir discreta: blusa y chaqueta corta tipo Channel. La sencillez es importante.

 

  • ¿Hay alguna modelo nacional o internacional que le haya llamado la atención últimamente?

 

Sí. Pero mira, a mí las modelos flacas, flacas, flacas no me gustan. Prefiero que mis modelos sean chicas normales. Lo que pasa es que ahora las modelos tienen que tener una 32 ó 34 y eso es tremendo. Es anorexia, son modelos anoréxicas que no representan a la mayoría de las mujeres. Te digo una cosa: en mi época la mayoría de modistos tenían unas modelos entre veintisiete y tienta y cinco ó treinta y ocho años. Metidas en carnes. Ahora me traen a una chiquilla de quince ó dieciocho años flaquita, andando por la pasarela como si fuera una gacela… ¡Si es que no les pueden gustar los trajes (refiriéndose a las clientas potenciales)! Porque mira, antes a las asistentes a un pase de modelos se les daba una libretita donde iban tachando los trajes que les gustaban. Si ahora ven en la pasarela a las niñas correr… ¡mientras más corran, más pronto terminan! Y yo digo una cosa: tanto aquí como en París ahora se llevan muchos trajes. Pero vamos a procurar llevar menos trajes, y aunque sea menos cantidad, que haya más calidad, ¿no crees?

 

  • Es una buena filosofía. Pero siguiendo el hilo con el tema de las mujeres en la pasarela, ¿qué opinión le merece este asunto de la cosificación de las modelos?

 

Desgraciadamente es lo que vende. No son objetos, aunque hagan de maniquíes. Pero las hacen ser más objeto para vender más.

 

  • ¿Existe realmente un trato tan diferente hacia las mujeres en bambalinas?, ¿más exigente?

 

Los hombres son más clásicos en todos los aspectos. Ahora los modistos los buscan por altura, que sean cachas… Parece que no valen las personas normales, que todo el mundo tiene que estar en el gimnasio. O llevar tatuajes. Que a mí me parecen un horror, aunque respeto. Soy muy clásico en ese sentido. Nunca tuve una modelo con tatuajes en mis colecciones.

 

  • Hay modistos que de hecho ensalzan los tatuajes y lo usan como un elemento más.

 

Yo no. Para nada. Como te digo, estamos en una época en la que parece que todo vale. Yo me quedo más atrás, porque soy más mayor. Pero imagínate ver a una modelo con unos zapatos con cristales, preciosos… con un tatuaje en el tobillo. ¡Qué horror!, ¡Qué poca elegancia! Yo lo siento mucho. Sé que hay modistos a los que les gusta que sus modelos tengan tatuajes o piercings porque ellos también los llevan; pero creo que es un horror que una niña esté llevando un traje de Channel sobre la pasarela… ¡con un aro en la nariz! La gente no se va a fijar en el traje, se va a fijar en el aro.

 

  • ¿Le gustaría volver a otro tiempo donde la moda fuera más purista?

 

No me gustaría volver. Yo ya estoy en ello. Los que van a tener que volver son los otros, que no van a saber ni cómo quitarse los tatuajes (risas).

 

  • Hay diseñadores como McQueen que creaban zapatos como si fueran esculturas, ¿qué le parece eso?

 

¡Hay gente que se lo pone! Gente atrevida y lanzada… Aunque yo pienso que son zapatos incómodos hasta para pasarela, donde pegan zapatos de tacón algo más corto, cómodos. Mira, yo veo una ordinariez los zapatos con plataforma porque no saben ni andar con eso. Y lo que hay que hacer, y esto llevo diciéndolo cuarenta años, es vender la prenda. La maniquí, la modelo de pasarela, tiene que vender lo que lleva encima.

 

Antes había estrenos en Madrid, de películas, de teatros… y la gente se vestía para ir a un estreno. Tenían que ir a la peluquería, a las pruebas del vestido, los zapatos… Hoy en día parece que solo van arregladas a La Maestranza. Aunque hay de todo, claro.

 

  • ¿Qué personaje público cree usted que viste bien?

 

De actores… los antiguos. Los jóvenes son… diferentes. Con veintiocho, veintiséis años uno tiene un cuerpo fantástico y se está bien con todo. Pero a los treinta y tantos o a los cuarenta años el cuerpo cambia bastante.

 

  • En la Gala de los Goya Blanca Suarez llamó mucho la atención.

 

Sí. Iba muy elegante. Porque eligió un modisto que la aconsejó. Es lo que tiene que hacer; no ir a una tienda a probarse cualquier trapo por traje. Hay que acudir a alguien que te aconseje. Mira, tú vas al modisto o a modista y ella te pregunta: “¿qué tipo de gala es?”, “¿cómo es tu película?” y ya te dice si tienes que destacar, si tienes que ir más discreta o no… ¡La elegancia está en la discreción! No en llevar una feria puesta encima.

 

Te voy a contar una anécdota. Una vez me vino una señora que me pidió que le hiciera un traje. Cuando le pregunté cómo lo quería (con qué iba a combinarlo), me dijo que es que ella tenía de todo: perlas, rubíes, zafiros, brillantes… de todo. Quería un traje con el que pudiera ponérselo todo, y yo le respondí que eso no era elegante. Que si quería brillante, yo se lo hacía con detalles brillantes; que si lo quería azul para sus zafiros, yo se lo hacía azul… No le aconsejé que se pusiera tantas cosas; sino que se pusiera unos pendientes bonitos, otra joya en el hombro y otra en la mantilla. Las joyas no son cromos, y además llevar demasiadas puede molestar a las amistades. Al final le hice un traje verde mar, muy bonito, con una mantilla negra donde ella se colocó su broche de esmeralda. 

 

También te digo que hay unas bisuterías monísimas. Si una señora es elegante y discreta, las hace parecer de verdad. Pero no, ahora llevan globos en las manos. Llevan de todo.

 

  • ¿Qué le recomendaría usted a la gente joven que quiera ser diseñador/a?

 

Que estén seguros de lo que quieren. Muy seguros. Que no lo hagan porque la carrera no les fue bien. Ahora está ocurriendo que la gente que estudia derecho y tal ponen tiendas creyendo que sus amigos y amigas van a ir a comprarles toda la vida. Y no. Solo les comprarán el primer día por compromiso. Por eso fracasan las tiendas. 

Quien quiera hacer diseño, no solo tiene que tener una buena carrera. Hay que nacer siendo diseñador, no solo tener ambición de poner una tienda muy bonita y ganar mucho dinero. Hay que nacer con la profesión, amar la profesión con sus malos ratos. Y ayudar a la gente, no engañarla y vender cualquier cosa. No. Hay que darles lo que se merecen, por su físico y por todo. Cada persona tiene su tipo ideal de traje, de zapatos… Y está bien que tengas una tienda y haya que vender, pero no se puede engañar.