Histórico día para el Villanovense ante un pobre Barça (0-0)

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El ambiente era inmejorable. Unos 13.000 espectadores habían respondido a las expectativas generadas tras conocer que el actual campeón de Liga, Champions y Copa del Rey visitaría Villanueva de la Serena. Una oportunidad única para vivir una noche inolvidable, que será recordada para siempre. Césped recién cambiado, obras en las gradas para ampliar el aforo, y una localidad entera volcada con sus jugadores ante una cita histórica, que probablemente nunca se volverá a repetir.

Enfrente, un Barcelona plagado de suplentes y canteranos, que había dejado en la Ciudad Condal a jugadores de la talla de Neymar, Suárez, Iniesta, Piqué, Busquets,… que se sumaban a la ya conocida baja por lesión de Leo Messi. Pero no existían excusas posibles. El equipo que alineó Luis Enrique superaba con creces el nivel futbolístico de los extremeños. Sin embargo, sobre el campo, los papeles parecieron intercambiarse.

La ilusión, el sentimiento y las ganas de los extremeños quedaron reflejadas tras el pitido inicial. El Barça propuso un encuentro plano, totalmente alejado del planteamiento habitual plagado de toques y movimientos constantes. En ningún momento dio señales de parecerse al equipo que acostumbra a arrasar rivales. Llevaban el control del encuentro, como era previsible, pero en zonas totalmente alejadas de la portería rival. Por contra, los locales sabían en todo momento cuál era su tarea. Bien juntitos en defensa, sin conceder espacios y esperando su oportunidad a la contra o a balón parado. Y el plan fue ejecutado a la perfección. Con el paso de los minutos fueron perdiendo el miedo al rival, apoyados por una afición totalmente entusiasmada con su equipo.

El partido era malo, espeso, las ocasiones no llegaban por ningún bando, y todo ello beneficiaba a los de Julio Cobos. La oportunidad más clara de la primera mitad, y prácticamente la única, llegó a cargo de Javi Sánchez. A la salida de un córner envió el balón al larguero con un remate de espuela que a punto estuvo de suponer el primer gol.

Tras el descanso y el susto, se esperaba una reacción por parte de los culés, pero eso nunca llegó a suceder. El equipo blaugrana salió con la misma falta de intensidad que en la primera parte y el Villanovense comenzó a creer en el milagro. La grada se venía arriba con cualquier tímido acercamiento de los suyos, mientras que para los de Luis Enrique parecían no existir las prisas.

Con el paso de los minutos, el desgaste de los locales fue haciendo acto de presencia. Julio Cobos no tardó en darse cuenta e introdujo los tres cambios para dar refresco a sus jugadores. Fue entonces cuando llegaron los primeros ataques con peligro del equipo catalán. Sandro y Munir pusieron a prueba al guardameta Fuentes, y los de Villanueva de la Serena comenzaron a ceder metros acusando el cansancio de correr sin la pelota.

Pero de nuevo una ocasión de Pajuelo, la más clara del encuentro, hizo que el Romero Cuerda casi explotara de júbilo. Los últimos minutos fueron de nuevo de acoso visitante, pero ya era demasiado tarde para el intento de reacción blaugrana.

La grada y los jugadores cumplieron con el enorme reto y comenzaron a disfrutar del momento. El partido de sus vidas llegó a su fin tal y como habían soñado y celebraron el empate como si de una victoria se tratara, no era para menos. En el partido de vuelta se decidirá la eliminatoria, y eso ya será otra historia, pero si algo quedó claro es que en esto del fútbol de poco sirven los millones si no se corre.

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