Murcia, ‘tierra de nadie’

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Muy pocas veces se habla de esta ciudad, es más, muy pocas veces la saben señalar en el mapa los propios españoles o simplemente la incluyen en la comunidad autónoma de Andalucía o de Valencia.

Ha sido destino de mi último viaje realizado y no ha habido ciudad que me haya cautivado más con sus encantos, quizá por el poco cuidado con el que me habían hablado de ella.

Situada en el vértice suroriental de la Península Ibérica, entre la Comunidad Valenciana, Andalucía y Castilla-La Mancha, La Región de Murcia se extiende por un territorio de 11.317 km2. Presenta las características propias del clima mediterráneo subtropical semiárido. Condiciones climáticas que se traducen en un temperatura media anual de 19ºC, incluyendo veranos calurosos e inviernos suaves.

Sorprende pasear por sus calles y ver que el sol parece no encontrar el momento de esconderse, al igual que las nubes para mostrarse y deja caer alguna gota de lluvia. Casi nunca llueve, los murcianos dicen que es muy poco probable que llueva en su tierra pero que cuando lo hace no es para echar solamente dos gotas.

Este clima ha logrado que miles de personas extranjeras de la tercera edad elijan a Murcia como ese lugar donde disfrutar de la jubilación, solo hace falta caminar observando a tu alrededor que no tardas en apreciarlo.

Avanzas por una gran avenida llamada Juan Carlos I, una de las entradas a Murcia desde la autovía del mediterráneo, y sin pérdida yendo todo recto llegas a un lugar tan amplio como impresionante, la Plaza Circular. Ese es el típico lugar al que llegan todos los caminos, como cuando se habla de Roma. También es desde ahí desde donde puedes llegar a cualquier rincón de Murcia sin complicarte mucho y de manera más que intuitiva.

Plaza Circular, que como su propio nombre indica es una rotonda o redonda enorme por la cual pasa el tranvía, sin estropear su belleza, y cuyo centro es un parque precioso con unos árboles de gran tamaño que le dan vida y oxígeno depurado a sus habitantes.

De esa gran plaza salen varias calles, avenidas grandes también, avenida General Primo de Rivera, Ronda de Levante y Alfonso X son algunas de las de mayor envergadura.

Si escoges avanzar por Alfonso X, con coches a un lado y al otro, puedes disfrutar de un paseo con dirección a Santo Domingo. Diferentes establecimientos de todos los tipos te van acompañando a lo largo del camino.

Al final de toda la avenida llegamos a la antigua y al mismo tiempo renovada Plaza de Santo Domingo. Comúnmente en Murcia se conoce a esa zona como `tontódromo’, sus habitantse lo califican así porque dicen que es una zona a la que todo el mundo quiere acceder con su coche pero sin tener que pagar un parking, cosa que si paseas por allí se te antoja imposible, así que se dedican a dar vueltas a esta avenida una y otra vez en su coche saliendo por la calle de Santa Clara.

En esa plaza tiene infinidad de posibilidades para emplear tu tiempo libre, restaurantes, bares, confiterías. Por sus callejones encuentras teatros (teatro Circo), tiendas de ropa e incluso los olvidados videoclubs.

Si continuamos nuestro camino por la calle Trapería podemos llegar (haciendo un pequeño desvío en la calle Escultor Salzillo) A la Catedral murciana, la Catedral de Santa Ana. No será una de las más grandes de España pero esconde un gran arte barroco en su fachada y varias capillas impresionantes en su interior. Una de ellas, la capilla de los Vélez, dicen que tiene personalidad propia y que se diferencia al resto de la Catedral por su conjunto de elementos románicos, góticos, mudéjares y renacentistas mezclados y perfectamente armonizados.

Desde una azotea cercana vemos el punto más alto de la Catedral, es cierto que en parte me recuerda a las vistas desde las azoteas sevillanas de las distintas iglesias que posee la ciudad.

Dejando la visita a la Catedral, Nos disponemos a probar algo típico de la gastronomía del lugar. Los murcianos nos hablan de diferentes platos, más bien nos hablan de diferentes tapas como la de la ensalada murciana, bastante querida entre sus comensales.

Si hay algo destacable entre las diferentes opiniones de los habitantes murcianos es que prácticamente todos están de acuerdo en que se come mejor yendo de tapas que en plan primero, segundo y postre. Dicen que por un precio bajo podemos bebernos una cerveza fresca y comer una tapa deliciosa. Sin duda no hace falta dar muchas vueltas para comprobar que es cierto lo que aseguran.

Nos hablan también del ‘zarangollo’ como plato estrella de la gastronomía murciana, no tardamos en comprobar el buen uso de los alimentos propios de las huertas regionales que hacen en este delicioso plato con calabacín, cebolla, huevos, aceite y sal.

Retomando nuestro camino para conocer más del territorio murciano decidimos ir hasta la Avenida de la Libertad, quizá no tiene nada trascendental o nada significativo históricamente hablando, pero si algo es cierto es que recorrer esa calle tan inmensa cuando se está yendo el sol puede convertirse en unos de los mayores placeres de nuestra visita a Murcia.

Caminar por esta ciudad te hacer darte cuenta de que se puede convertir en un rato lleno de actividades (las que vas encontrando a tu paso) y en algo para evadirte de todo y pensar mientras caminas.

Por este mismo motivo, por dedicar tiempo a la meditación, le preguntamos a un murciano de unos 25 años de edad por su lugar favorito para retirarse y para reflexionar. Nos guía a través de la montaña, no sabemos muy bién a donde nos lleva pero nos habla de un lugar al que llama ‘el valle murciano o de Murcia’.

Andando un rato, más o menos unos 5 km de camino, llegamos al lugar del que nos han hablado varios murcianos y al cual nos ha guiado este joven llamado Alejandro. 

Aire fresco y puro podemos respirar allí. Al momento comprendemos el porqué de que sus habitantes nos hablen tanto de este lugar emblemático murciano.

Campo verde que parece infinito y rellena 16.724 hectáreas de pinares de pino carrasco, chaparras y coscojas, especialmente poblado por encinas.

Siendo detallista puedes apreciar el gran número de aves e insectos que allí predominan, tales como el águila culebrera o las 52 especies de mariposas entre las que se encuentra la Tarucus theophrastus.

Sin duda a medida que recorremos ciudad y campo de Murcia nos damos cuenta de que es un lugar casi desconocido para muchos de nosotros pero que vale la pena conocer.

Comprendes que esta región es un todo gracias a su ciudad repleta de grandes avenidas con muchos establecimientos para hacer lo que desees y cuando lo desees, y que al mismo tiempo, en su casco antiguo y centro, puedes recorrer sus callejuelas trasladándote directamente a otro siglo cultural y gastronómicamente.

Aun así hay algo que te falta cuando estas allí. No sabemos hasta qué punto la gente conoce Murcia, pero le preguntamos a este muchacho por el lugar antagónico a ‘el valle’. Sin dudarlo ni por un instante comienza a hablarnos de ´La Manga’, cordón litoral situado al sureste de la Península Ibérica, en el Mar Menor. Forma una lengua de tierra con una extensión de 21 km, desde el cabo de Palos hasta las Salinas y Arenales de San Pedro del Pinatar. Con una anchura de entre 100 y 1200 m separa el Mar Mediterráneo del Mar Menor.

Conociendo algo acerca de esta playa, lo básico, no podíamos reprimir nuestras ganas de visitarla. Es cierto que el día estaba acabando y que el sol empezaba a dejar caer sus últimos rallos, pero aun así cogimos el coche y fuimos guiados hasta este magnífico lugar.

Por el camino, nos hablaron de dos playas pertenecientes a La Manga, San Pedro del Pinatar y San Javier, a tan solo unos 30 km de la ciudad.

Ahí creo que es el lugar y el momento perfecto para terminar de caer bajo los encantos murcianos.

Es después de visitar todos sus rincones, en el camino de vuelta, cuando podemos pararnos a reflexionar sobre todo los visto y todo lo vivido.

Sin duda alguna Murcia es una región situada en un punto estratégico del mapa español, estratégico por sus montes, su ciudad y su playa de agua ‘caliente’, o quizá estratégico por ser tan proclive al olvido.

Como he dicho al principio del reportaje, esta ciudad y esta región son unas auténticas desconocidas para la gente. Ya sea por su extensión o por todo lo que esconde una vez que cruzas sus fronteras, te das cuenta de que realmente es una ‘tierra de nadie’, tierra que poca gente conoce de verdad pero al mismo tiempo tierra que tiene identidad propia, que no pertenece ni a Andalucía ni a Valencia y que realmente merece ser conocida.