La labor “callada” de las hermandades

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Después de un estudio realizado, muy pocos son los que conocen lo que realmente ocurre dentro de cada hermandad. Entre los sevillanos hay quienes suponen que la mayoría de las hermandades están metidas en asociaciones de ayuda humanitaria, otros afirman lo mismo confiando que "lo hagan de corazón y no para darse hipócritas golpecitos en el pecho", mientras que la mayoría de ellos no tienen mucha idea sobre el tema. Este periódico ha salido a la calle para consultar la opinión sobre este tema y hay quienes incluso llegan a comentar que "harán una función caritativa, pero seguro que no profunda, seguramente la harán para hacerse la foto, mientras hablan de la sevillanía y los cortijos, los rejoneos y los toros". "No creo que metan las manos hasta los codos, para eso, dirán ellos, ¡están las monjas!", añadían . Sin embargo, para los sevillanos que conocen de cerca la Semana Santa de su ciudad, la realidad es otra.

Las hermandades tenían, como uno de sus principales cometidos, la asistencia mutua, la ayuda a los inválidos, a los necesitados y a los enfermos. De hecho, no fueron pocas las que crearon y mantuvieron, durante largo tiempo, hospitales, casas de asistencia y orfanatos. Actualmente, las hermandades desarrollan una labor asistencial que va en aumento con los años. Son incontables los proyectos asistenciales a los que las corporaciones prestan su apoyo, bien a través de una participación indirecta, bien mediante la implicación efectiva de sus miembros en algún proyecto específico.

En cuanto al contenido de los proyectos asistenciales es amplio y variado. Hay una atención directa a necesidades básicas y becas de estudio. Se incluyen bolsas de alimentos, campañas de Navidad individuales o colectivas, atención a través de los economatos, pago de rentas y recibos de agua o luz, becas de estudios obligatorios y teológicos, ayudas para gastos médicos o cualquier otra acción que contribuya a paliar las necesidades básicas de los solicitantes.

La Hermandad del Baratillo consta de muchas de varias de estas ayudas, José Ignacio Arce, su hermano mayor, asegura que "igualmente se colabora con el Economato de la Hermandad de la Santa Caridad de manera económica y con la aportación de alimentos." A esta Hermandad le unen muchos vínculos con la Hermandad de la Santa Caridad, además de que se encuentran en el mismo barrio, hay un programa que realizan en Navidad, más humano que económico, que es el darle atención a los ancianos acogidos allá. Todos los años por las fechas navideñas, los ancianos les hacen llegar su carta de Reyes Magos y la Hermandad organiza una pequeña cabalgata que sale desde la capilla hasta el Hospital de la Santa Caridad y a cada anciano, a cada acogido, se le hace entrega del regalo que ha pedido en su carta de Reyes.

Por otra parte, muchas hermandades ayudan con la creación y mantenimiento de centros de atención social para necesitados, ancianos y discapacitados: la corporaciones, bien aisladamente, bien a través de fundaciones jurídicamente constituidas para la articulación conjunta de acciones sociales, han creado centros geriátricos, centros para disminuidos psíquicos, guarderías o economatos que vienen desempeñando una labor social muy efectiva.

La Hermandad del Buen Fin comenzó hace 30 años una importante labor de asistencia a niños discapacitados, hoy convertida en el Centro de Estimulación Precoz Cristo del Buen Fin, cuya labor es reconocida a nivel provincial. José Manuel Díaz Molina, ex hermano mayor del Buen Fin y actualmente colaborador de la Diputación de las Obras Asistenciales de la misma, explica las acciones que se llevan a cabo en este centro: "Desde el año 1982 a nuestros días han pasado más de mil niños por nuestras instalaciones, desde los 15 días de nacimiento hasta los 5 años de edad con problemas psicomotrices, distintos problemas de Síndrome de Down, espina bífida, macrocefalia, etc. Distintos problemas en los que el niño es atendido por profesionales, tanto especializados en Estimulación Precoz, como fisioterapia y logopedia para ayudar a estos niños. Se hace durante una hora a la semana con la presencia de los padres para que así ellos sigan posteriormente la labor en casa con esos niños, y realmente es una labor muy callada y muy gratificante lo que hacen estos profesionales."

Otro de los capítulos a los que las hermandades vienen prestando su atención es la contribución a congregaciones, organizaciones e instituciones sociales ya constituidas, como es la ayuda económica a Cáritas. No puede omitirse la colaboración con otros proyectos entre los cuales deben señalarse: parroquias e instituciones religiosas, conventos y monasterios, campamentos de verano y Organizaciones No Gubernamentales de ámbito nacional, como Proyecto Hombre, Fundación Marcelo Spínola para la lucha contra el paro, la Asociación Española de Lucha contra el Cáncer, la Asociación para la Lucha contra las Enfermedades del riñón o Asociaciones para la asistencia y reinserción de presos, entre otras. Así lo explica Gracia Sallés Silva, secretaria segunda de la junta de gobierno de la Hermandad de Las Aguas: "Nosotros colaboramos con la Asociación Zaqueo de ayuda a los que salen de la cárcel para facilitar el reingreso en la sociedad."

Además, desde hace varios años la Hermandad del Sol colabora con la Asociación Zaqueo, que trabaja en el campo penitenciario y con especial atención a la reinserción social. La Asociación Zaqueo surgió en 1996 con la finalidad de prestar recursos y servicios para la prevención de la delincuencia, así como para ayudar a la reinserción de personas incursas en procesos penales. Entre otros programas y actividades de formación, destaca su proyecto 'Casa abierta'. Este programa está dirigido principalmente a internos de la prisión de Sevilla que no dispongan de familia que pueda responsabilizarse de ellos durante los permisos de salida. En esta “casa abierta” se ofrece a los internos ese clima familiar que tanto necesitan y se garantiza el buen uso que hacen del tiempo de permiso. La asistencia a enfermos, la visita, auxilio y compañía a personas mayores que sufren alguna enfermedad es otra obra social que estas hermandades realizan. Una labor asistenciasl de las corporaciones católicas que destaca Díaz, ex hermano mayor del Buen Fin: “Todas las hermandades tenemos nuestra bolsa de caridad y realizamos una labor social importante y efectivamente callada”.

Por último, estas corporaciones acometen proyectos formativos específicos gestionados directamente por las hermandades. Entre otras, colonias y campamentos de verano para niños necesitados y de familias con pocos recursos, cursos de formación destinados a promover la incorporación al mercado de trabajo de inmigrantes, personas de escaso nivel profesional y proyectos formativos destinados a alumnos con dificultades en el desarrollo de sus estudios de educación primaria o secundaria. En este sentido el Hermano Mayor del Baratillo, José Ignacio Arce, explica que "cada año la Hermandad financia la llegada de 14 chavalillos que han sido víctimas de las consecuencias del desastre atómico de Chernobil y se les garantiza por cada sección que vienen aquí, que suelen ser unos 40, 45 días, unas perspectivas de vida equivalentes al año".

Fundamentalmente estas son las acciones sociales que realizan la mayoría de las hermandades de Sevilla, con un presupuesto escaso, según aseguran sus propios gestores,  pero con un fin caritativo que llega de manera callada a los más necesitados ya sean de la ciudad o fuera de ella.