Opinión: Maga llena de magia el Teatro Central

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El pasado jueves 18 de Octubre el Teatro Central abría sus puertas para acoger la despedida de la última gira de Maga. A las diez de la noche, en una sala llena de un público expectante, las luces se apagaron y todo empezó. Tal y como prometía el grupo días previos, la noche sería especial y, por ello, la entrada al concierto la dio un trío de cuerdas. 

El escenario se volvió azul y Miguel Rivera, cantante y frontman de la banda, sobresalía con una luz amarilla que emulaba al sol. Tras dos canciones el líder se colgó la guitarra y apareció en escena María Hesse para representar con pintura lo que la banda y sus canciones transmitían. Mientras la música sonaba, los colores iban plasmándose en el lienzo. El espectáculo visual era casi tan mágico como el musical y cada vez que los focos se apagaban  los aplausos envolvían la sala.

Durante varias canciones el público permaneció inmóvil, pero entonces el trío desapareció y la batería tomó el mando. La banda entró en acción y las risas comenzaron a surgir. Miguel, junto a César Díaz, Javier Vega y Pepe Benítez protagonizaron momentos únicos presentando instrumentos como  un sintetizador del 79, un cacharro llamado "Palmitas" o un Casio que sonó en sus primeras canciones, así como mostrando la complicidad que había entre ellos.

El concierto emocionó a cada seguidor en canciones tan puras como "Azul cabeza abajo" o "Medusa", hizo vibrar al público recordando temas de hace casi veinte años como "Des-pi-de", consiguió hacer bailar a los asistentes con Javier Ojeda y su colaboración en "Sin aliento", pero sobre todo, fueron dos horas en las que se demostró que la música de verdad, esa que hace que el alma grite, ria y llore, existe, y que este grupo sevillano es capaz de mostrarlo en cada escenario.