Gómez Noya: «Buscando más espectáculo se está perdiendo la esencia del deporte»

Cinco veces Campeón del Mundo, nueve veces número uno de la Unión Internacional de Triatlón, una medalla de plata en Juegos Olímpicos, cuatro veces Campeón de Europa, Premio Príncipe de Asturias en 2016… Con todos estos logros a su espalda, se podría afirmar sin miedo que Javier Gómez Noya es uno de los mejores deportistas españoles de la historia. Nació en Suiza, pero tres meses más tarde sus padres, emigrantes gallegos en el país helvético, decidieron volver a su tierra. Allí comenzó a labrar su camino con el Club Natación Ferrol antes de explorar el mundo del triatlón.

Ahora, se encuentra en Sevilla para asistir al evento que uno de sus patrocinadores, Movistar, prepara en la ciudad: una conferencia y la oportunidad de entrenar con él harán las delicias de los 50 invitaciones que la empresa telefónica sorteó entre sus clientes.

Así, recibe a EUSA News en el Hotel Alfonso XIII de la capital sevillana…

Pregunta: Si trato de enumerar todo lo que has ganado, harían falta varias páginas y me quedaría sin tiempo para la entrevista… ¿Pesa mucho ese palmarés?

Respuesta: Los resultados te hacen ver que todo el esfuerzo de tu carrera ha merecido la pena, a la vez que te quita presión. Cuando has ganado Mundiales no tienes el ansia y la presión de querer ganar el primero. Ya tengo todos los títulos que alguna vez soñé con ganar. Esto me quita presión y me permite disfrutar a la hora de competir, pero sin perder la ambición. Sigo queriendo ganar, pero relativizo un poco más los resultados. Si una carrera me sale mal… ¿Qué le voy a hacer? A seguir trabajando para la siguiente.

En 2003 ganaste el Mundial de triatlón Sub23. 15 años después… ¿Cómo lo haces para no perder la ambición y las ganas de competir?

Me gusta lo que hago. Disfruto entrenando, compitiendo, tratando de mejorar… Es lo que he hecho siempre y me sigue gustando hacerlo. Más que el hambre de títulos, que también está presente, mi motivación es poder disfrutar de este estilo de vida y hacer lo que me gusta.

Sin embargo, tu carrera pudo haberse visto truncada antes de empezar. A los 16 años, cuando apenas llevabas un año en el mundo del triatlón, te detectaron un problema cardíaco, por lo que te retiraron la licencia para competir internacionalmente.

Fueron momentos duros. Cuando te dicen que tienes un problema en el corazón… Te asustas y temes por tu salud. Después de buscar varias opiniones entre expertos en la materia, concluimos que podía practicar este deporte sin riesgo para mi salud. Entonces decidimos luchar por mi derecho a competir. Fue una lucha larga y complicada. Finalmente se impuso el sentido común y pude volver a competir. Este problema me ayudó a valorar las cosas y verlas desde otra perspectiva. Para mí el hecho de estar en la línea de salida ya era un triunfo.

Tras el cuarto puesto en Pekín 2008 y la plata en Londres 2012, afrontabas los Juegos Olímpicos de Río 2016 con la ambición de conseguir el oro. Sin embargo, un mes antes de la prueba sufriste un duro revés…

Junto a la retirada de la licencia federativa, fue el peor momento de mi carrera deportiva. Casi cuatro años de preparación y a poco más de un mes en una caída con la bici me rompí el codo… Fueron momentos muy complicados.

Dejando a un lado estos dos baches en su carrera, tu vida deportiva ha estado plagada de éxitos, ¿Cuál es el mejor momento de tu trayectoria profesional?

Afortunadamente ha habido muchos momentos buenos. Cualquiera de los Mundiales que gané… También está la Gran Final de las Series Mundiales en Londres en 2013. Nos jugábamos el Mundial (el británico Jonathan Brownlee y él). En la clasificación por puntos, se dio una situación en la que, tras siete pruebas, el que ganara esa última carrera, ganaba el Mundial. Acabamos los dos juntos en un sprint final muy intenso… y conseguí vencer.

Quizás lo único que le falta a tu carrera sea un oro olímpico ¿Estarás en Tokio 2020?

Estoy muy orgulloso de la medalla de plata que conseguí en Londres. Estar en Tokio es una posibilidad. Ahora estoy más centrado en la larga distancia (Ironman) y tengo que decidir por dónde sigo mi carrera. Otra meta que tengo es volver a intentar ganar el Ironman de Hawai (fue 11º en su debut este año).

El Triatlón es un deporte que aúna tres disciplinas: natación, ciclismo y carrera. ¿Cómo es hacer tres deportes en uno?

Por una parte, es un deporte muy duro. Pero, a la vez, poder variar de disciplina lo hace más ameno e interesante. Siempre encuentras puntos en los que mejorar… No es tan monótono como otros aunque implica muchas horas de entrenamiento.

¿Cuántas horas entrenas?

¡Todo el dia! -asegura riendo- Depende, tres o cuatro horas al día mínimo y hasta ocho horas los días más intensos. Pero no son solamente las horas que entrenas, tienes que cuidarte, comer bien… Todo el día gira en torno a tu trabajo. En otros trabajos estás ocho horas en la oficina y después puedes desconectar. Aquí toda tu vida gira alrededor del deporte.

Ahora te estás centrando en los Ironman (Triatlón de larga distancia), ¿cambia eso tus rutinas de entrenamiento?

Sí. No tanto en las horas que entreno pero sí que se hacen tiradas más largas con un trabajo más específico. Además, ahora trabajo aspectos como la nutrición en carrera (algo clave, teniendo en cuenta las alrededor de ocho horas que dura un Ironman).

¿Crees que el dopaje afecta al triatlón tanto como a otros deportes?

Como en la mayoría de los deportes, ha habido casos de dopaje. Afortunadamente no han sido muchos. Es un deporte relativamente nuevo y la gente viene con otra mentalidad. Yo soy partidario de sanciones más duras para los que se dopan. Hay que ser más duros contra el dopaje. Es responsabilidad de los atletas cumpliar las normas del juego. Yo estoy en el programa A.D.A.M.S. (Anti-Doping Administration & Management System) que hace que tenga que estar localizable todos los días del año. Hay gente que se queja de eso pero es parte del juego. Si no te gusta, dedícate a otra cosa. Siempre es muy injusto pensar que el atleta que te ha ganado puede ir dopado, porque no solamente está haciendo trampas él, te está robando premios en metálico, posibilidades de patrocinadores…

Tu deporte resulta bastante atractivo para el espectador: pruebas relativamente cortas, intensidad y varios puntos de nerviosismo como son las transiciones. Aun así, no termina de captar la atención del gran público en España…

Creo que ha ido creciendo bastante en los últimos años gracias a los buenos resultados que ha habido, no solo por mi parte sino por parte de muchos otros deportistas (como es el caso de Mario Mola, Campeón del Mundo los tres últimos años). Cuando yo hice mi primer triatlón en 1998, prácticamente nadie conocía este deporte, casi ni yo mismo -bromea.- Ahora el que más y el que menos sabe en qué consiste o ha escuchado hablar de triatlón. Hay algo más de cobertura en los medios y algunas pruebas importantes pueden seguirse por televisión. Se han dado pasos muy pequeños y ojalá fueran más grandes.

En los Juegos Olímpicos de Tokio se incluirá la prueba por relevos mixtos (dos hombres y dos mujeres disputando distancias muy cortas), una disciplina más breve e intensa. ¿Lo hará esto más atractivo para el gran público?

Por una parte, es una disciplina más intensa y llamativa para el espectador. A mí no me gusta especialmente porque son distancias muy cortas y para mí el triatlón es un deporte de resistencia. Buscando más espectacularidad en televisión se está perdiendo la esencia del deporte. Hay que tener cuidado con eso. Un maratón son 42 kilómetros y no lo vas a hacer de 20 para hacerlo más televisable, entonces no sería maratón, sería otra cosa. Con el triatlón ocurre un poco lo mismo. Pero bueno… Espero que al menos sirva para ganar más adeptos al deporte y los medios de comunicación se interesen más.

En la línea de tratar de acercar al deportista al espectador, a veces parece que los deportistas de élite viven en un mundo separado del aficionado. Con eventos como este de Movistar Likes, ¿Crees que se consigue limar esa distancia entre deportista y aficionado?

Yo creo que es importante, por parte del deportista, ser capaz de transmitir a la gente que nos sigue, y los que no, lo que hacemos, nuestro estilo de vida… También tenemos que conocer las inquietudes de aficionados a este deporte. Este tipo de eventos son una oportunidad para poder contar lo que hago y saber lo que hace otra gente que se dedica a este deporte de forma amateur.

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