El hundimiento de Nick Kyrgios

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El hundimiento de Nick Kyrgios

Octubre 10, 2018 - 17:47
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El australiano está terminando una temporada sin pena ni gloria por su mala actitud

Nick Kyrgios cae derrotado en Shanghai. Foto: Sky Sport

El talento hay que saber llevarlo. En muchas situaciones, deportistas con un talento innato salen a la esfera pública y tras unos momentos de mucha lucidez en su carrera comienzan a caer en picado. Algunos salen muy jóvenes, con apenas 16 o 17 años y no saben administrar la fama, otros se estancan en el nivel que tenían de jóvenes y otros tienen muchas aptitudes para ser grandes jugadores, pero su actitud no es la correcta. Ese es el caso del australiano Nick Kyrgios. Australia siempre ha sido uno de los países con más talento en la esfera tenística, desde Rod Laver (11 Grand Slam desde 1960 a 1969) hasta Lleyton Hewitt (2 Grand Slam en 2001 y 2002). Ellos dos son palabras mayores en el mundo del tenis y tras la retirada de Lleyton el tenis australiano pasó por un momento bastante flojo.

Jugadores como Nick Kyrgios, Bernard Tomic o Thanasi Kokkinakis emergían como la gran camada del tenis aussie, pero no dieron la talla en el aspecto mental y la gran esperanza está siendo Alex de Miñaur, el más pequeño de ellos que debutó en 2015. El joven de 19 años tiene una historia peculiar ya que pudo jugar con España, pero el rechazo de la RFEF (Real Federación Española de Tenis) para financiarle su formación le hicieron marcharse a Australia. Alex ya ha jugado dos finales en 2018, en las que cayó ante Alexander Zverev (Washington) y ante Medvedev (Sídney). Su nivel va subiendo con el paso de los días y Nick Kyrgios se está viendo relevado a un segundo plano como el gran jugador australiano del momento.

Nick tiene apenas 23 años, pero llegó a la élite con 18, y ha vivido mucho desde el año 2013. Su debut en cuadro final de Grand Slam llegó en 2013 y consiguió su primera victoria ante Radek Stepanek en Roland Garros. Ese año centró todo gran parte de sus torneos en el circuito Challenguer y su gran salto a la fama lo vivió en Wimbledon de 2014. Su juego carismático, y a su vez anárquico, su potente saque y su gran derecha lograron la atención del público londinense que vio cómo podía estar ante uno de los jugadores del momento. En la catedral del tenis derrotó a Robert, Gasquet y Vesely, pero su gran victoria llegó en los octavos de final cuando derrotó a todo un Rafa Nadal. Un australiano, 144 del mundo en aquel momento, había dado el sorpresón del torneo y ahí se empezó a conocer su nombre, aunque en cuartos de final no pudo con el canadiense Milos Raonic.

Su carisma siempre ha sido difícil de llevar para sus entrenadores, pero la fama le obnubiló y comenzó a darse conocido como el Bad Boy del circuito. Desde sus comienzos fue desaprovechando oportunidades que se le presentaban para dar un paso adelante y dejar al lado esa mala fama, pero sus hechos fueron dándole aún peor fama y se fue consagrando con el gran talento desaprovechado en los últimos años. Ha conseguido grandes victorias ante Nadal, Federer y Djokovic, ha ganado 4 títulos ATP (Marsella, Atlanta y Tokio en 2016 y Brisbane en 2018), ha estado en el número 13 del mundo, pero su pasotismo sobre la pista y su actitud son siempre más noticia que su tenis.

La última historia la vivió en el M1000 de Shanghai, cuando entró a la pista con una enorme apatía y cayó derrotado ante un rival de menor nivel como Klahn, pero solo ha sido la gota que colmó el vaso. Nick es un tenista peculiar, con unas aptitudes increíbles para deslumbrar al público, pero ningún entrenador ha conseguido centrarlo, ni Grosjean ni Hewitt. Él mismo ya ha declarado varias veces en rueda de prensa que "no estoy dedicado al tenis al cien por ciento". Esas palabras en 2017 dejaron a la vista que la profesionalidad pasó a un segundo plano para Nick. Ha vivido momentos muy tensos, cabreos con el público, con su box, con el contrario o con los árbitros, pero en 2015 pasó el límite de sus enfados y le llegó a decir a Wawrinka que "Kokkinakis se acostó con tu novia", en medio de un partido.

La ATP lo ha multado en numerosas ocasiones. En 2015 sufrió una sanción de 220.000 euros por su pasividad jugando en Wimbledon ante Richard Gasquet, en 2016 fue sancionado dos meses sin jugar, en 2017 lo multaron con 21.000 euros y en 2018 con 15.000 por simular una masturbación en medio de un partido. Todas esas sanciones nunca han surtido efecto ya que después ha vuelto a reincidir y en 2018 su nivel de juego se ha visto aún más mermado ya que actualmente muy pocas veces se puede ver su nivel real dentro de una pista. Pese a su talento innato parece una causa perdida, pero el tenis todavía sigue esperando poder ver su nivel durante varios torneos seguidos.

 

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